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Marcelo Mindlin pinchó uno de los globos recurrentes de la industria del gas. Mientras el Gobierno festeja la exportación de gas a Brasil como un hito histórico, el dueño de Pampa Energía dijo en público lo que en privado muchos repiten: el negocio no cierra.
Mindlin puso en duda que tenga sentido invertir miles de millones de dólares en gasoductos, como la reversión del gasoducto norte, para vender gas apenas unos meses al año.
En una entrevista con El Cronista, Mindlin explicó que Brasil tiene una matriz dominada por la hidroelectricidad, que en años normales cubre gran parte de su demanda al menor costo. El gas aparece sólo para cubrir picos muy puntuales, de dos o tres meses, y aun así durante pocas horas de pocos días. Con ese patrón de consumo, explicó, no hay racionalidad económica posible en la construcción de una red de gasoductos que vaya desde Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, hasta el litoral paulista.
Mindlin incluso reveló que del lado brasileño no aparece ningún comprador dispuesto a firmar contratos en firme por nueve meses al año, que es lo mínimo necesario para justificar la inversión.
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El contraste es incómodo porque el Gobierno celebró la reversión del Gasoducto Norte como una obra emblemática. La presentó como la llave para reemplazar el gas boliviano, transportar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios desde Vaca Muerta y abrir la puerta a las exportaciones regionales.
Mindlin explicó que Brasil tiene una matriz dominada por la hidroelectricidad, que cubre gran parte de su demanda al menor costo. El gas aparece sólo para cubrir picos muy puntuales, de dos o tres meses. Con ese patrón de consumo, explicó, no hay racionalidad económica posible en la construcción de una red de gasoductos que vaya desde Vaca Muerta hasta el litoral paulista.
Hubo actos, fotos y comunicados que hablaron de un "antes y un después". Ese relato se reforzó cuando se anunciaron las primeras exportaciones a Brasil, vía Bolivia, en operaciones calificadas como "históricas". En los hechos, fueron envíos interrumpibles, de prueba, atados a ventanas de oportunidad y a que el mercado interno no demande ese gas.
Lo más llamativo es que el propio gasoducto que se exhibió como logro sigue en obra. Fue la única gran obra pública que inauguró el gobierno libertario, pero se cortó la cinta sin que estuviera terminada. Faltan completar y poner plenamente en funcionamiento las plantas compresoras clave para que el sistema opere a capacidad. Todavía hay cuadrillas trabajando en el trazado. |