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El crecimiento del gas natural en Latinoamérica posiciona a Argentina como uno de los actores centrales del sector energético regional. Así lo destacó el último informe anual de la Unión Internacional del Gas (UIG), que subrayó el potencial de expansión del recurso en el subcontinente, impulsado principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta y el Presal brasileño.
Según el reporte, la demanda regional de gas natural continúa en aumento, al igual que la infraestructura destinada a su producción, transporte y exportación. El gas aparece como un recurso clave para garantizar seguridad energética, acompañar la transición hacia energías renovables y reducir emisiones de carbono en sistemas eléctricos cada vez más dependientes de fuentes intermitentes como la solar y la eólica.
La coordinadora de Latinoamérica de la UIG, Luz Stella Murgas, remarcó que la región cuenta con abundantes recursos energéticos, pero enfrenta una distribución desigual del acceso a la energía. En ese contexto, el gas natural se presenta como un pilar fundamental para equilibrar el desarrollo, respaldar las redes eléctricas y atender las particularidades sociales y geográficas de cada país.
El informe señala que actualmente existen 22 terminales de gas natural licuado (GNL) operativas o en desarrollo en 11 países latinoamericanos. De mantenerse el ritmo de inversiones, la región podría pasar de ser importadora a exportadora neta de gas en los próximos años, con Argentina y Brasil como principales motores de ese cambio.
En el caso argentino, la UIG estima que la producción de gas natural podría crecer alrededor de un 60 por ciento hacia 2035. Este incremento permitiría al país no solo abastecer su mercado interno, sino también consolidarse como exportador regional, apoyado en el desarrollo sostenido de Vaca Muerta y en la ampliación de la infraestructura de transporte, como el gasoducto Perito Moreno, que conecta la cuenca neuquina con los grandes centros de consumo.
Brasil también muestra avances significativos. Durante 2025, su suministro primario de gas natural creció más del 10 por ciento, impulsado por un aumento cercano al 20 por ciento en la producción nacional y la puesta en marcha del gasoducto Rota 3 de Petrobras, clave para el desarrollo del Presal.
El informe también destaca progresos en países como Chile, Colombia y varias naciones del Caribe, aunque advierte que el verdadero despegue del sector dependerá de un fuerte aumento de las inversiones. Según la UIG, el capital destinado a energía en la región debería cuadruplicarse en la próxima década para cumplir con los objetivos globales de desarrollo y transición energética.
Además del gas natural convencional, el documento identifica oportunidades estratégicas en el desarrollo de gases de baja emisión, como el biometano, el biogás y el hidrógeno. América Latina cuenta con condiciones favorables para impulsar estos proyectos a partir de residuos agrícolas, urbanos y ganaderos, lo que podría fortalecer su rol en el escenario energético internacional.
“América Latina y el Caribe poseen recursos abundantes, talento y conciencia ambiental. El desafío no es solo diversificar la matriz energética, sino garantizar un acceso equitativo a la energía para toda la población”, concluyó Murgas. |