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El Gobierno decidió poner en pausa la aplicación del nuevo esquema de subsidios a la electricidad, el gas y las garrafas. Si bien estaba previsto que el sistema debutara en estos días, las autoridades optaron por postergarlo hasta febrero debido a demoras administrativas y a la falta de oficialización de los nuevos cuadros tarifarios por parte de la Secretaría de Energía.
El motivo: evitar facturas erróneas
Fuentes oficiales aclararon que la decisión no responde a variables macroeconómicas, sino a una necesidad técnica: ganar tiempo para perfeccionar el cruce de datos. El objetivo es evitar errores en la nueva segmentación de usuarios dentro de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), lo que podría derivar en la emisión de facturas incorrectas en un contexto de alta sensibilidad social.
Cómo será el nuevo sistema
El cambio es estructural. Se eliminarán los tres niveles actuales (N1, N2 y N3) para pasar a un modelo binario simplificado: quienes reciben el subsidio y quienes no. El nuevo umbral para mantener la ayuda estatal será de tres Canastas Básicas Totales (CBT), lo que hoy equivale a unos $3,93 millones. Por ende, los hogares de ingresos bajos conservarán el beneficio, pero una parte de la clase media dejará de percibirlo.
Transición y ahorro fiscal
Para amortiguar el impacto, se diseñó un esquema de transición:
Habrá una bonificación adicional excepcional del 25 por ciento.
En febrero, la luz tendrá un subsidio del 75 por ciento y el gas (que no se subsidia en verano) un descuento del 25 por ciento.
Este "plus" se reducirá un 2 por ciento mensual hasta desaparecer en un año.
Con esta ingeniería, el Gobierno busca reducir el gasto público en el sector del 0,65 por ciento al 0,5 por ciento del PBI, un ahorro estimado en US$ 3.000 millones. De no haber nuevas modificaciones, la aplicación efectiva comenzará en febrero y los usuarios verán los aumentos reflejados en las boletas a pagar en marzo. |