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Chile dio un paso clave para fortalecer su transición energética con el inicio del proyecto Kimal–Lo Aguirre, una línea de transmisión eléctrica de alta tensión que recorrerá 1.346 kilómetros entre María Elena, en la Región de Antofagasta, y Lo Aguirre, en Pudahuel, Región Metropolitana.
La iniciativa, impulsada por el Gobierno chileno apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella del sistema: llevar la abundante generación renovable del norte hacia el centro del país, donde se concentra la mayor demanda.
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Con una inversión estimada en u$s1.500 millones y un impacto laboral cercano a los 7.000 puestos directos e indirectos durante su etapa de construcción, Kimal–Lo Aguirre se perfila como una de las infraestructuras eléctricas más relevantes de la década.
Según indicó Reporte Minero y Energético, más allá de su magnitud, el proyecto busca aumentar la capacidad y robustez del sistema de transmisión, reduciendo congestiones y mejorando la eficiencia de la red en un escenario de fuerte expansión de la energía solar y eólica en el norte chileno.
Un “corredor eléctrico” para destrabar renovables
Desde el punto de vista técnico, la nueva línea funcionará como un verdadero corredor eléctrico de larga distancia, capaz de transportar grandes bloques de energía desde las zonas de mayor generación hasta los principales centros urbanos e industriales.
El proyecto de línea de alta tensión Kimal-Lo Aguirre en Chile tendrá una capacidad de 3.000 MW, sufiente para abastecer a 3,2 milllones de hogares.
El proyecto de línea de alta tensión Kimal-Lo Aguirre en Chile tendrá una capacidad de 3.000 MW, sufiente para abastecer a 3,2 milllones de hogares.
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En la práctica, permitirá evitar vertimientos -energía renovable que hoy no puede inyectarse por falta de capacidad de red-, reducir restricciones de transmisión entre el norte y el centro del país y reforzar la seguridad y resiliencia del sistema al sumar un trazado estructural de alta tensión.
A mediano y largo plazo, el impacto también podría sentirse en los costos sistémicos: una mayor disponibilidad de energía renovable en la zona central contribuiría a desplazar generación más cara en momentos donde la transmisión se transforma en el principal cuello de botella.
Cinco regiones y 28 comunas atravesadas
El trazado del proyecto se extiende a lo largo de cinco regiones y 28 comunas, lo que convierte a Kimal–Lo Aguirre en la obra de transmisión más extensa desarrollada hasta ahora en Chile. Su escala territorial explica tanto la relevancia estratégica como la complejidad de su ejecución.
La iniciativa obtuvo su Resolución de Calificación Ambiental (RCA) en noviembre de 2025, habilitando formalmente el inicio de los trabajos. Según Reporte Minero Energético, el proceso de evaluación ambiental se caracterizó por plazos más acotados que en proyectos similares de años anteriores, pese a la envergadura del corredor eléctrico.
Con Kimal–Lo Aguirre, Chile busca dar un salto estructural en su red de transmisión, alineando infraestructura con el rápido crecimiento de las energías renovables y sentando las bases para un sistema eléctrico más integrado, eficiente y resiliente, en un contexto regional donde la expansión de la capacidad verde exige, cada vez más, soluciones de transporte a gran escala. |