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La energía es un recurso esencial para el funcionamiento de cualquier industria o sector productivo, ya que el uso de maquinaria y equipos para transformar las materias primas en productos requiere grandes cantidades de energía. En Argentina, las empresas enfrentan el desafío de mantener operaciones continuas y eficientes mientras gestionan costos energéticos cada vez más complejos.
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La energía para industrias no se limita únicamente al suministro eléctrico o de combustibles; implica un ecosistema completo de servicios, tecnologías y estrategias diseñadas para optimizar el consumo, reducir gastos operativos y garantizar la continuidad productiva.
Las organizaciones que operan en sectores como manufactura, minería, alimentos, química y metalurgia requieren soluciones personalizadas que se adapten a las necesidades de empresas comerciales, industriales y del sector público. Este artículo explora las diferentes dimensiones de las soluciones para empresas en el ámbito energético, desde la gestión eficiente hasta la integración con la logística empresarial, ofreciendo una visión práctica para quienes buscan mejorar la competitividad de sus operaciones.
Tipos de energía utilizados en procesos industriales
Los principales tipos de energía utilizados en el sector industrial son: la energía eléctrica, la energía térmica, la energía mecánica, la energía renovable y la energía nuclear. Cada fuente presenta características específicas que determinan su aplicación según las necesidades del proceso productivo.
La electricidad es la forma de energía más versátil y utilizada en la industria moderna, empleándose para accionar todo tipo de motores eléctricos, maquinaria, equipos y procesos, siendo fundamental para el funcionamiento de la iluminación, calefacción, refrigeración, equipos electrónicos, robots, bandas transportadoras, compresores, bombas y más. En Argentina, donde el 90 por ciento del transporte de productos se realiza por camión, la disponibilidad de combustibles líquidos como gasoil y nafta resulta crítica para mantener la cadena de suministro activa.
La energía térmica, por su parte, se obtiene mediante combustibles como gas natural, petróleo y derivados, biomasa o energía solar térmica. Es fundamental para numerosos procesos industriales que involucran calentamiento, fundición, secado, cocción y más. Las industrias alimenticias, químicas y metalúrgicas dependen especialmente de esta fuente para sus operaciones diarias.
Energías renovables en el contexto industrial argentino
El surgimiento de una nueva economía de energía limpia, liderada por la energía solar fotovoltaica, ofrece esperanzas sobre el camino a seguir, con una inversión en energía limpia que ha aumentado un 40 por ciento desde 2020, impulsada por la necesidad de reducir emisiones, la seguridad energética y las estrategias industriales. Las empresas argentinas están incorporando paulatinamente paneles solares, sistemas eólicos y soluciones de autoconsumo para reducir su dependencia de la red eléctrica tradicional.
Los acuerdos de venta de energía (tipo PPA) permiten a las empresas acceder a energía solar sin la necesidad de invertir en infraestructura propia. Este modelo resulta especialmente atractivo para PyMEs que buscan reducir costos sin comprometer capital inicial en instalaciones complejas.
Gestión energética: clave para la competitividad empresarial
La gestión energética en la industria se enfoca en garantizar que el uso de la energía sea eficiente, rentable y sostenible, lo que beneficia tanto a las empresas como al medio ambiente. Implementar un sistema de gestión energética implica mucho más que controlar facturas; requiere un enfoque integral que abarque desde auditorías hasta monitoreo en tiempo real.
Las empresas que adoptan prácticas de gestión energética pueden identificar áreas de mejora significativas. Los componentes principales incluyen realizar una evaluación detallada de los sistemas y procesos de energía existentes para identificar áreas de mejora, implementar sistemas de monitorización en tiempo real para seguir de cerca el consumo y tomar decisiones basadas en datos, e identificar y aplicar tecnologías y prácticas que mejoren la eficiencia en la utilización de la energía.
Beneficios tangibles de la eficiencia energética
Reducción de costos operativos: El sector industrial consume una tercera parte del consumo total de la energía nacional, lo que convierte la optimización en una prioridad estratégica.
Mejora de la productividad: El beneficio neto no solo se logra en términos de ahorro económico, sino también en la maximización de la productividad al optimizar el uso de ciertos inputs para producir un output, lo que conlleva a un incremento de la competitividad en el mercado.
Cumplimiento normativo: Evitar sanciones y cumplir con regulaciones ambientales cada vez más estrictas.
Sustentabilidad ambiental: Reducción de la huella de carbono y mejora de la imagen corporativa.
Continuidad operativa: Garantizar suministro estable mediante diversificación de fuentes energéticas.
Soluciones para empresas: más allá del suministro básico
Las soluciones para empresas en el ámbito energético han evolucionado considerablemente. Ya no se trata únicamente de contratar un proveedor de electricidad o combustible; las organizaciones buscan partners estratégicos que ofrezcan servicios integrales.
Auditorías y diagnósticos energéticos
La realización de auditorías energéticas permite a las empresas conocer su consumo energético, detectando factores que afectan a su consumo de energía, las posibilidades de ahorro energético a su alcance y la viabilidad técnica y económica de la implantación de tales medidas. En Argentina, existen programas gubernamentales que apoyan estos diagnósticos, especialmente para PyMEs industriales.
Monitoreo y control en tiempo real
La monitorización en tiempo real del consumo de energía permite a las empresas tomar decisiones informadas y realizar ajustes en tiempo real para optimizar su uso, lo que no solo reduce los costos de energía, sino que también contribuye a una operación más eficiente y sostenible. Plataformas digitales permiten visualizar consumos por sector, identificar picos de demanda y programar operaciones en horarios de menor costo tarifario. |