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La gestión de los residuos sólidos urbanos constituye uno de los desafíos ambientales más estructurales en la Provincia de Buenos Aires. Cada día se generan allí alrededor de 20.400 toneladas de residuos, lo que equivale a cerca del 40 por ciento del total producido en la Argentina. Este volumen refleja la magnitud del problema y la necesidad de políticas públicas sostenidas, con planificación y fuerte presencia territorial.
Gran parte de estos residuos, que contienen materiales con alto potencial de recuperación y valor productivo, termina siendo dispuesta en basurales a cielo abierto o en rellenos sanitarios sin los controles adecuados. Esta situación genera focos persistentes de contaminación que afectan al aire, al agua y a los suelos, además de impactar directamente en la calidad de vida de las comunidades cercanas.
La problemática adquiere mayor gravedad si se tiene en cuenta que 77 de los 135 municipios bonaerenses todavía disponen sus residuos en basurales a cielo abierto. Esto expone a miles de habitantes a condiciones ambientales y sanitarias adversas y profundiza desigualdades territoriales, vulnerando el derecho básico a vivir en un ambiente sano.
Los basurales a cielo abierto no solo representan un problema ambiental, sino también social. Las poblaciones que viven en sus alrededores suelen encontrarse entre las más vulnerables, con acceso limitado a servicios básicos como el agua potable y mayor exposición a enfermedades asociadas a la contaminación. A su vez, quienes trabajan en la recuperación de materiales reciclables en estos predios lo hacen, muchas veces, en condiciones precarias y sin infraestructura adecuada.
Una política integral para transformar la gestión de residuos
Frente a este escenario, el gobierno provincial impulsa el saneamiento de basurales a cielo abierto como parte de la política Mi Provincia Recicla, una estrategia integral destinada a transformar el modelo de gestión de residuos.
La iniciativa se estructura sobre cuatro ejes principales. El primero es el saneamiento y erradicación de basurales a cielo abierto, orientado a reducir los impactos ambientales y sanitarios existentes y recuperar suelos degradados. El segundo eje apunta a consolidar sistemas de gestión integral e inclusiva de residuos sólidos urbanos, fortaleciendo las capacidades de los municipios.
El tercer eje se centra en la economía circular, promoviendo la valorización de materiales y el reciclado para reducir el volumen de residuos destinados a disposición final y generar empleo local. Finalmente, el cuarto eje es la promoción ambiental, orientada a consolidar prácticas de separación en origen y a fortalecer la participación ciudadana en la gestión de residuos.
Obras, planificación y trabajo territorial
La implementación de esta política se desarrolla a través de un trabajo articulado entre la provincia, los municipios y las cooperativas de reciclado. El enfoque combina medidas de corto plazo para atender emergencias ambientales con estrategias de mediano y largo plazo destinadas a ordenar la disposición final de los residuos.
Entre las principales acciones se destacan el relevamiento de municipios que disponían sus residuos en basurales a cielo abierto, la realización de estudios de suelo y aptitud ambiental, la elaboración de proyectos ejecutivos para el saneamiento de predios y la construcción de celdas sanitarias que permitan una disposición final segura.
Además, se promueve el fortalecimiento de los sistemas municipales mediante la entrega de maquinaria, camiones para recolección diferenciada y equipamiento destinado a más de 150 unidades productivas vinculadas al reciclado. Estas iniciativas se complementan con la planificación del Plan de Gestión Integral e Inclusiva de Residuos Sólidos Urbanos (GIIRSU), que busca ordenar la gestión de residuos en los 135 municipios de la provincia.
La política también incorpora una fuerte dimensión social. A través de programas de promotoras ambientales se desarrollan tareas de educación y concientización en los territorios, mientras que las cooperativas de reciclado reciben apoyo técnico, equipamiento e incentivos económicos para fortalecer su trabajo.
Avances y desafíos
Desde 2021, la provincia logró cerrar cinco basurales a cielo abierto y avanzar en proyectos ejecutivos de cierre y construcción de celdas sanitarias en 12 municipios. En los distritos de Salto, Buenos Aires, Benito Juárez, Buenos Aires y Navarro, Buenos Aires, además del cierre de los basurales, se construyeron celdas sanitarias que ya fueron finalizadas e inauguradas, permitiendo una disposición segura de los residuos y reduciendo riesgos de contaminación.
Sin embargo, la continuidad de estas políticas enfrenta actualmente dificultades. Según la provincia, la interrupción del giro de fondos nacionales y del acceso a financiamiento internacional destinado a la gestión de residuos frenó el avance de proyectos clave. Entre ellos se encuentra el saneamiento del basural de Luján, Buenos Aires, considerado uno de los más grandes del país y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
La paralización de estas iniciativas, sumada a la cancelación de líneas de crédito para nuevas obras y equipamiento, limita la posibilidad de extender el programa a otros municipios. Para el gobierno provincial, la continuidad de estas inversiones resulta fundamental para garantizar condiciones ambientales adecuadas y avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más sostenible e inclusivo. |