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La crisis del transporte de colectivos urbanos en la ciudad de Santa Fe se profundiza y entra en una fase de definiciones críticas. Mientras las empresas Autobuses Santa Fe y Ersa ya ejecutan un recorte del 7 por ciento de su flota (aproximadamente un coche menos por línea), la dirigencia empresarial advierte que el sistema está al borde del colapso financiero.
La combinación de una deuda millonaria de Nación y el impacto del crudo internacional en el surtidor local dejó a las prestatarias sin margen de maniobra para el pago de salarios de este mes.
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La postal de las paradas con más tiempo de espera ya es una realidad. Según confirmaron Gerardo Ingaramo y Víctor Zavagna, referentes de Autobuses Santa Fe, la decisión de retirar unidades responde a la imposibilidad de costear el insumo básico: el combustible.
Los tres frentes de la crisis
El sistema santafesino cruje por tres factores que convergen esta semana:
Deuda de Nación: el Estado Nacional adeuda cerca de $1.000 millones en concepto de "atributos sociales" (descuentos SUBE) de enero y febrero. Sin este dinero, las empresas aseguran que no podrán depositar los sueldos tras la última paritaria.
El "efecto Brent": el conflicto bélico en Medio Oriente disparó el precio del gasoil un 35 por ciento solo en marzo. "Pensamos que el barril se iba a estabilizar, pero se traslada directo al surtidor", explicó Zavagna.
Tarifa desactualizada: en enero las empresas pidieron un boleto de $2.100 con costos de diciembre. Sin embargo, en marzo se otorgó una tarifa de $1.720, dejando un bache financiero que hoy consideran insostenible.
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El espejo de Córdoba y Rosario
Desde el sector empresario local miran con atención lo que sucede en otras capitales provinciales:
Córdoba: la tarifa técnica real es de $2.030, pero el municipio realiza aportes millonarios para que el usuario no pague el costo total.
Santa Fe: las empresas gestionan alternativas similares ante el intendente Poletti y el Gobierno provincial para evitar que un nuevo aumento recaiga directamente en el bolsillo del pasajero.
"Estamos con una cuestión económica dificilísima de prestar los servicios y de garantizar la continuidad", sentenció Ingaramo. |