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Según explicaron a EL CHUBUT, uno de los principales inconvenientes detectados es la acumulación de sedimentos en las cañerías y la antigüedad de los caños, a lo que se suma la presencia de residuos grasosos provenientes, en gran parte, de locales comerciales. Esta combinación genera obstrucciones frecuentes que derivan en desbordes y olores desagradables.
El personal indicó que este tipo de intervenciones se realizaba con mayor frecuencia en años anteriores, pero que actualmente cuentan con un solo equipo para atender estas situaciones, lo que dificulta sostener un mantenimiento preventivo constante. |