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Desde hace seis días, Silvia Garay, delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), mantiene un acampe frente a las oficinas ubicadas en calle Don Bosco, casi San Martín, en reclamo por la falta de cumplimiento de un fallo judicial que ordena su reincorporación laboral.
Garay asegura que la sentencia, dictada por la Cámara Laboral de General Roca tras haber sido despedida injustamente, se encuentra firme y exige la devolución de sus tareas habituales en el organismo. “Estoy exigiendo a la patronal una respuesta, porque no me han devuelto las tareas, que es algo que sostiene esa sentencia”, afirmó la delegada durante la entrevista.
La trabajadora cuestionó duramente la postura de la empresa estatal: “Cualquier vecino de General Roca que incumpla la ley o que falte a un fallo hoy debería estar dando respuestas en tribunales. Sería bueno saber por qué a la patronal de Aguas Rionegrinas no le sucede esto”.
Más reclamos gremiales
La medida de fuerza no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una serie de tensiones acumuladas entre el personal y la dirección de la empresa. Según explicó Garay, el acampe cuenta con el respaldo de ATE, organización que ratificó la medida durante el reciente plenario general realizado en Choele Choel.
Además de su situación personal, la delegada enumeró otros reclamos que sostiene el colectivo de trabajadores: “Venimos haciendo reclamos que son genuinos, como la liquidación de la indumentaria del último acta paritaria y la situación de insalubridad que sufren hace 15 años los compañeros que manipulan cloacas, expuestos a riesgos constantes sin respuestas”.
Finalmente, Garay responsabilizó directamente al presidente de la empresa por la situación: “Es injusto, tengo que estar acá un fin de semana largo cuando debería estar en mi casa. Sería importante que la empresa se expida y dé una respuesta del porqué este atropello en contra de los derechos laborales y la persecución sindical”. |