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Con temperaturas golpeando con fuerza en distintas regiones del país, miles de familias enfrentan una realidad más que difícil: con ingresos por el piso, el precio de las garrafas, única alternativa para cocinar y calefaccionarse en hogares sin acceso a gas natural, más que duplicó a la inflación. En concreto, desde la llegada de Javier Milei al gobierno, la garrafa de 10 kilos aumentó más de 800 por ciento, luego que la gestión libertaria avanzara con la eliminación de precios de referencia, la desregulación total del mercado y el congelamiento del subsidio estatal.
El impacto recae especialmente sobre los sectores populares. Mientras 1 de cada 3 hogares del país no tiene conexión a la red de gas -más de 7 millones de viviendas, según datos oficiales- en los barrios populares el 86 por ciento de las familias depende de las garrafas para cocinar. Allí, donde muchas veces tampoco hay acceso estable a electricidad, agua potable o cloacas, el “libre mercado” impulsado por el Gobierno se tradujo en una ecuación imposible: precios liberados, subsidios recortados y familias que deben elegir entre calefaccionarse, comer o endeudarse.
En paralelo, la administración libertaria endureció las condiciones para acceder al Programa Hogar. Cuando comienza el invierno, casi 4 millones de usuarios deberán reinscribirse para recibir un subsidio que hoy no cubre ni la mitad del valor de una garrafa. Así, mientras el Estado se retira de la regulación de un insumo básico, el costo de sobrevivir al frío recae cada vez más sobre los hogares de menores ingresos del país.
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Desregulación y frío extremo
Pese a las bajas temperaturas que ya se sienten en gran parte del país, miles de hogares que no cuentan con red de gas natural enfrentan también la disparada de precios de las garrafas, única opción para cocinar y calefaccionarse.
El gobierno de Javier Milei adoptó en este tiempo diferentes medidas que apuntaron esencialmente a la liberación total del precio de las garrafas, la restricción del acceso a subsidios y el cada vez menor control por parte de la Secretaría de Energía. Ya en 2024 la Secretaría de Energía de la Nación eliminó los precios máximos de referencia y posteriormente (Resolución 394/2024) dispueso un “precio sugerido” de la garrafa de 10 kilos en $10.500 que el año pasado (Decreto 446/2025) se desreguló por completo. Asimismo, congeló por dos años el valor del subsidio a las garrafas.
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¿Quiénes son los más afectados? Este combustible es utilizado para cocinar por el 39 por ciento de los hogares argentinos, según datos del último censo nacional, aunque en los barrios populares esta cifra escala al 86 por ciento de las familias. Sobre ello, relevamientos de organizaciones sociales, indicaron que 6,5 millones de personas viven en los 6.467 barrios populares del país, 7 de cada 10 no accede a un suministro formal de energía eléctrica, el 92 por ciento no cuenta no agua potable, el 95 por ciento no está conectado a la red cloacal, y casi la totalidad (99 por ciento) no tiene suministro de gas domiciliario.
La carencia en la conexión de este último servicio lleva a que las familias intenten, como pueden, acceder al mismo: el 86 por ciento cocina con garrafas, pero solo el 15 por ciento puede usarla para calefaccionarse, el 68 por ciento de los hogares no tiene acceso a agua caliente en la cocina y el 50 por ciento de los hogares tiene agua caliente en el baño a través de aparatos eléctricos, de acuerdo con datos del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap). Es decir que, aquellas familias que menos recursos son las que sufren directamente el encarecimiento de precios que genera la "libertad" del mercado.
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Pese a tal realidad y mientras bajan cada vez más las temperaturas, la gestión libertaria dispuso este año una serie de medidas relacionadas con los subsidios a la compra de garrafas y la eliminación del Programa Hogar reemplazándolo por un nuevo régimen que reduce el beneficio. En concreto, se limita la cantidad de garrafas a subsidiar, se obliga a los casi 4 millones de usuarios de garrafas a reempadronarse y se fija un sistema de reintegro de las compras.
¿Qué pasó hasta ahora? La desregulación del mercado del Gas Licuado de Petróleo (GLP) y el corrimiento del Estado dieron paso a un aumento de más de 800 por ciento en el precio de las garrafas desde noviembre 2023. En concreto, datos relevados por el Observatorio Villero de La Poderosa dieron cuenta de que con la devaluación de diciembre del 2023 el precio de la garrafa en barrios populares pasó de $2.472 (nov/23) a $10.277 (ene/24) una suba del 316 por ciento en poco más de un mes. A mayo de 2025 ya había escalado arriba de los $15.000 y, según un informe reciente presentado por el Instituto Argentina Grande (IAG), apenas un año después ya supera los $30.000. |