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El principal mercado energético de Sudamérica evalúa distintas alternativas logísticas para abastecerse con gas argentino, combinando infraestructura existente, nuevos gasoductos y futuros proyectos de GNL.
Brasil avanza en el análisis de diferentes opciones para incorporar gas natural proveniente de Vaca Muerta a su matriz energética. Las alternativas incluyen el transporte a través de Bolivia, la construcción de un gasoducto directo y la importación de Gas Natural Licuado (GNL), cada una con ventajas, desafíos e inversiones específicas.
Las definiciones surgieron de una entrevista con Roberto Furian Ardenghy, director ejecutivo del Instituto Brasileiro de Petróleo, Gás e Biocombustíveis (IBP), y Sylvie D’Apote, directora ejecutiva de Gas Natural de la entidad, quienes remarcaron que el futuro abastecimiento podría combinar varias soluciones de manera simultánea.
Brasil no descarta ninguna alternativa
Desde el IBP señalaron que la estrategia energética no se limita a un único esquema de transporte. Por el contrario, consideran que la complementariedad entre Argentina y Brasil requerirá aprovechar distintas herramientas logísticas.
“Nosotros acreditamos que la solución no es una, la solución es compleja, puede ser los tres. Puede ser la licuefacción, puede ser la ruta norte y quizás un ducto que se va directamente a Brasil”, explicó Ardenghy.
La creciente producción de Vaca Muerta y la necesidad brasileña de diversificar su abastecimiento convierten al gas argentino en una oportunidad estratégica para ambos países.
La ruta por Bolivia aparece como la opción más inmediata
La alternativa más avanzada consiste en utilizar la infraestructura existente del Gasbol, aprovechando la capacidad ociosa del sistema que conecta Bolivia con el sur de Brasil.
Según detallaron los especialistas, el ducto posee una capacidad de 30 millones de metros cúbicos diarios y actualmente funciona por debajo de sus posibilidades, lo que permitiría incorporar volúmenes argentinos sin inversiones significativas del lado brasileño.
Sin embargo, el tránsito por territorio boliviano implica costos adicionales y genera interrogantes vinculados a la estabilidad política y a la seguridad del suministro en el largo plazo.
Las negociaciones preliminares contemplan peajes de entre 1,5 y 2 dólares por millón de BTU, además de cláusulas especiales que garanticen la continuidad de las exportaciones ante eventuales cambios gubernamentales en Bolivia.
Un gasoducto directo requeriría inversiones millonarias
La segunda alternativa en estudio apunta a desarrollar un corredor directo entre Argentina y Brasil utilizando parte de la infraestructura existente de Transportadora de Gas del Mercosur y de la red que une Uruguayana con Porto Alegre.
El proyecto contempla completar aproximadamente 565 kilómetros de ductos y ampliar la capacidad de compresión en distintos tramos para asegurar el flujo hacia los principales polos industriales brasileños.
Desde el sector energético remarcan que este tipo de obras solo resultan viables mediante contratos de abastecimiento firmes y de largo plazo que permitan garantizar la recuperación de las inversiones.
La existencia de compradores comprometidos con volúmenes estables constituye una condición indispensable para acceder al financiamiento internacional necesario para concretar el proyecto.
El GNL ofrece mayor flexibilidad comercial
La tercera opción corresponde a la exportación de Gas Natural Licuado, una alternativa que gana terreno a medida que avanzan los proyectos de licuefacción en la Argentina.
Aunque los costos de procesamiento y transporte marítimo son superiores a los de un gasoducto convencional, el GNL brinda una ventaja estratégica: la posibilidad de redireccionar la producción hacia distintos mercados según la demanda y las condiciones internacionales.
Para Brasil, esta flexibilidad resulta especialmente valiosa debido a la estacionalidad de su sistema energético. En períodos de sequía y menor generación hidroeléctrica, la demanda de gas puede incrementarse hasta alcanzar los 80 millones de metros cúbicos diarios.
Los especialistas consideran que el futuro abastecimiento brasileño probablemente combine las tres alternativas, aprovechando la infraestructura existente, desarrollando nuevas conexiones terrestres y sumando el potencial exportador que aportarán los proyectos de GNL impulsados desde Vaca Muerta y la costa atlántica argentina. |