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https://elfederalista.com El holding Edison Energía, que desde marzo de 2025 controla la distribuidora eléctrica de Tucumán, aparece otra vez en el centro de las sospechas por las privatizaciones hidroeléctricas. En la provincia, la Legislatura acaba de prorrogar hasta el 30 de septiembre el llamado a licitación del paquete mayoritario, en medio de tarifazos acumulados y un rechazo social persistente al servicio.
Los hermanos Juan, Patricio y Germán Neuss no son un nombre abstracto para el usuario tucumano. Desde marzo de 2025, a través del vehículo Edison Energía S.A., son los controlantes de la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET), la firma que factura la luz a toda la provincia. El paquete llegó junto con EJESA (Jujuy), la transportista LITSA y la hidroeléctrica CEMPSA (Potrerillos, Mendoza), comprado al fondo que salía del negocio (BAF / Apollo). Los socios del holding son el fondo Inverlat (Havanna; Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli, Guillermo Stanley y Federico Salvai) y, a título personal, Rubén Cherñajovsky y Luis Galli (Newsan). La familia ya operaba Edersa en Río Negro. Prometieron entonces un plan de inversión de más de US$ 300 millones en cinco años.
Dieciocho meses después, ese mismo grupo aparece en un nuevo capítulo nacional. El 25 de agosto, Ámbito describió la privatización del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles (Mendoza) como un posible “botín” de los Neuss: cambio de último momento de la venta del 90 por ciento al 100 por ciento de las acciones, licitación conjunta Nación-Provincia sin andamiaje legislativo claro, y un contrato de mantenimiento de la represa a favor de CEMPSA —ya controlada por Edison— que, según fuentes citadas en esa nota, les daría acceso a información privilegiada antes de la apertura de sobres. En juego hay también una póliza millonaria por la inundación de enero de 2025 que dañó las centrales Nihuil II y III. Quien gane la licitación cobraría el seguro y tendría años para reparar.
No es un episodio aislado. En poco más de un año Edison pasó de las distribuidoras del norte a Transener (con Genneia, oferta de US$ 356 millones por la porción estatal en Citelec), a las hidroeléctricas Alicurá y Cerros Colorados en el Comahue, y a intentar operar también como comercializadora en el Mercado Eléctrico Mayorista. Varios medios nacionales subrayan la cercanía de los Neuss con Santiago Caputo —amistad de infancia en Pilar— y describen el raid como el armado de un actor transversal en generación, transporte y distribución. Hay denuncias de opacidad en valuaciones y en la apertura de sobres de Transener; son acusaciones en investigación o en disputa política, no sentencias firmes.
En Tucumán, el costo se mide en la factura y en los cortes.
Bajo el control de Edison, EDET no “inventó” sola cada aumento: buena parte está relacionada a los precios nacionales de energía, potencia y transporte, más la Revisión Tarifaria Integral (RTI) 2025-2030. El combo, sin embargo, se siente entero en el bolsillo. La RTI fijó un incremento medio del 18 por ciento en dos tramos (abril-mayo). En mayo se sumó otro ajuste promedio del 9 por ciento por actualización nacional (8,2 por ciento residencial; 11 por ciento comercios; 10-13 por ciento industrias). A comienzos de agosto, reportes locales hablaban de un acumulado de hasta 38 por ciento en residenciales y cerca del 44 por ciento en comercios, con otra actualización anunciada para noviembre. El 21 de agosto, la Defensoría del Pueblo pidió a EDET revisar facturas y evaluar alivios.
El rechazo social no es nuevo ni se agota en el precio. En la audiencia pública de la RTI, el entonces Defensor del Pueblo Eduardo Cobos —hoy designado interventor del ERSEPT por DNU que la Legislatura homologó el 26 de agosto— describió el servicio del interior como “pésimo”: postes que se caen, 172 voltios, transformadores que se incendían, más de 10.000 reclamos. El ERSEPT había multado a EDET por más de $740 millones por incumplimientos de calidad en el segundo semestre de 2024; antes hubo otra sanción de $232 millones por apagones en ola de calor. Encuestas locales llegaron a mostrar que 7 de cada 10 tucumanos calificaban el servicio de malo o muy malo. La empresa responde con indicadores SAIFI/SAIDI a la baja, pérdidas en torno al 10 por ciento e inversiones de $147.435 millones entre 2020 y 2025. El usuario ve la boleta y el apagón.
La prórroga que consolida el tablero
El contrato de concesión de 1995 (90 años, hasta 2085) obliga, al cierre de cada periodo de gestión, a licitar el 51 por ciento (acciones Clase “A”). El segundo periodo vencía en julio de 2026. Una ley de 2025 había fijado el 13 de enero de 2026 como fecha límite del llamado. El ERSEPT inició el trámite en enero. El 10 de agosto se firmó un nuevo Acta Acuerdo Provincia-EDET-ERSEPT. El 14 de agosto la Comisión de Energía dictaminó por unanimidad. El 26 de agosto, en sesión extraordinaria, la Legislatura aprobó el acuerdo que corre la fecha límite del llamado a licitación nacional e internacional al 30 de septiembre de 2026. El mismo recinto convalidó el DNU que pone a Cobos al frente del ente regulador.
El pliego puede contemplar —como el contrato siempre permitió— una preferencia razonable al titular actual si el desempeño se considera satisfactorio. Un informe del CEARE-UBA de diciembre de 2025 evaluó el segundo periodo como “satisfactorio”. Ese periodo cubre sobre todo la gestión anterior (BAF); Edison lleva el control desde marzo de 2025. La prórroga no crea sola el favor, pero alarga el reloj después del vencimiento del periodo, con el cuadro tarifario ya amarrado hasta 2030 y con los mismos controlantes que, a nivel nacional, concentran activos estratégicos a velocidad inusual.
La pregunta que queda abierta en Tucumán no es si los Neuss “existen” en EDET: existen, facturan y cobran. Es si un grupo que avanza sobre represas, alta tensión y distribución con el mismo sello político que hoy discute Mendoza y el Comahue puede, al mismo tiempo, pedir más tiempo y más tarifa en una provincia que ya pagó cortes, multas y boletas de 38 por ciento. El 30 de septiembre es la próxima fecha en el calendario. El servicio, mientras tanto, no espera a la licitación.
Caputo y los Neuss: del country a la energía
La relación que hoy se discute en cada licitación eléctrica no nació en un pliego. Nació en el Martindale Country Club, de Pilar. Allí coincidieron de chicos Santiago Caputo y Juan Neuss. Perfil y la revista Noticias reconstruyen el mismo origen: se conocen desde los cinco años, compartieron veranos, adolescencia y, ya grandes, un equipo de fútbol de Pilar —Los Ángeles de Lucas: Caputo de 2, Neuss de 4—. Otras crónicas suman el colegio Saint Catherine Moorland. No es un rumor de un solo medio: La Nación, elDiarioAR y LPO lo dan por establecido.
El 11 de julio de 2025, Caputo cumplió 40 años con un asado en la casa de su madre, también en Martindale. Fueron pocos invitados. Entre ellos, Juan Neuss. La anécdota, publicada por Noticias, no prueba un negocio. Prueba que el lazo no se enfrió cuando uno se convirtió en el estratega más cercano de Javier Milei y el otro en socio de un holding que factura luz en Tucumán.
Hay un segundo piso, familiar y político. Los Neuss aportaron a la Fundación Faro —think tank que conduce Agustín Laje y en el que opera Francisco Caputo, hermano del asesor— y prestaron el Yacht Club de Puerto Madero para cenas de recaudación. Primero apoyaron la campaña de Patricia Bullrich; después, la de La Libertad Avanza. Eso está documentado como mecenazgo y sociabilidad del círculo. No es, por sí solo, una orden de adjudicación.
Lo que el periodismo de negocios sostiene —y el entorno empresario relativiza— es otra cosa: que esa “bala de plata” pesa cuando el Estado vende generación, transporte o distribución. La Nación presenta a Patricio y Juan Neuss como “cercanos al asesor presidencial” al explicar Edison y Transener. Programas y notas de Perfil lo condensan en una frase de mesa: “Ser amigo de Caputo pesa”. Quienes rodean a los empresarios dicen que la influencia se exagera. Nadie discute el activo: pocos grupos pueden exhibir una amistad de infancia con quien Milei describió como “un hermano”.
Conviene no mezclar Caputos. Santiago es el vínculo personal. Luis “Toto” Caputo, ministro de Economía, firma resoluciones y decretos del proceso de privatizaciones (Transener, hidroeléctricas). Francisco aparece en Faro y en el nexo con empresarios; la Casa Rosada negó que interviniera en la Hidrovía. Hay, además, versiones sobre un intermediario —Luis María Cuence— y sobre lobby en YPF, Hidrovía y Secretaría de Energía. Son atribuciones de fuentes, no actas.
Para Tucumán el dato útil es este: EDET no es un negocio “de Caputo”. Es un activo de Edison, comprado en 2025 a un fondo que se iba. El mismo holding que después se quedó con tramos del Comahue y con la porción estatal de Transener. La amistad de Martindale no sustituye al contrato de concesión ni a la prórroga que votó la Legislatura. Pero explica por qué, cuando en Mendoza o en el AMBA se habla de “los mismos jugadores”, el nombre de la distribuidora tucumana entra en la misma oración.
Lo que no hay, al día de hoy, es un documento público que diga: Caputo ordenó adjudicar EDET. Lo que sí hay es una amistad de cuatro décadas, aportes al ecosistema político del oficialismo nacional y una coincidencia temporal difícil de ignorar: la expansión más rápida de los Neuss en energía empezó cuando su compañero de la zaga de Pilar se sentó al lado del Presidente. |