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Desde el Complejo General Cerri y la Planta Galván, TGS produce más de un millón de toneladas anuales de líquidos del gas natural y los despacha hacia los cinco continentes. El proyecto que unirá Vaca Muerta con la ría ya tiene decisión de inversión y puede más que duplicar ese volumen antes de que termine la década.
Cada año, 44 buques cargan en el puerto de Bahía Blanca productos que llegaron a la ciudad mezclados dentro del gas natural. Propano, butano y gasolina natural salen de la Planta Galván, la terminal de TGS sobre la ría, con destino a los cinco continentes. Por tierra, la misma planta despacha más de 27.000 camiones al año hacia el mercado interno.
El dato que explica esa operación es simple. El gas que llega por los gasoductos del sur no es sólo gas. Trae etano, propano, butano y gasolina natural, componentes que valen mucho más separados que quemados en una hornalla. Separarlos es trabajo industrial pesado: frío extremo, presión y fraccionamiento. Bahía Blanca hace ese trabajo desde hace décadas, y es una de las pocas ciudades del país que puede hacerlo a escala.
La planta que separa el gas
El corazón de la operación está en General Daniel Cerri, a unos diez kilómetros del centro de Bahía Blanca. Ahí, el Complejo General Cerri tiene capacidad para procesar 47 millones de metros cúbicos de gas por día, con trenes criogénicos y de absorción que extraen los líquidos por expansión refrigerada. El metano que queda vuelve al sistema de transporte y sigue camino hacia hogares e industrias.
La producción anual llega a 1.095.813 toneladas. Con ese volumen, el complejo aporta el 35 por ciento del etano y el 23 por ciento del propano y butano que se producen en la Argentina. El etano abastece al polo petroquímico local, donde se convierte en la materia prima de los plásticos. El resto viaja por ducto hasta la Planta Galván, donde se almacena antes de despacharse por camión o por barco.
La prueba de marzo de 2025
El 7 de marzo de 2025, el temporal que inundó Bahía Blanca y Cerri dejó 18 muertos en la región y puso bajo el agua el área de separación y fraccionamiento del complejo. La producción de líquidos quedó fuera de servicio.
La recuperación llevó tres meses de trabajo ininterrumpido. Participaron técnicos de la empresa llegados de distintos puntos del país y más de 150 proveedores y contratistas de servicios y materiales. Durante todo ese tiempo, el transporte de gas natural no se cortó: el complejo aloja dos plantas compresoras clave para el sistema nacional, y siguieron funcionando. Detrás de una planta de esta escala hay una red de proveedores que casi nunca aparece en las cifras, y esa vez quedó a la vista.
Lo que viene por el poliducto
El mayor cambio todavía no se ve, pero ya tiene fecha. En junio, TGS aprobó la decisión final de inversión de un proyecto de 3.000 millones de dólares para procesar los líquidos del gas de Vaca Muerta, que hoy en buena parte no se aprovechan por falta de capacidad. YPF, Pluspetrol y Chevron ya comprometieron más del 80 por ciento del volumen. El plan amplía la planta de Tratayén, en Neuquén, y la une con Bahía Blanca mediante un poliducto de unos 570 kilómetros.
De esos 3.000 millones, 1.900 se invierten del lado bonaerense. En la punta del ducto se construirán una nueva planta de fraccionamiento, con capacidad para 2,7 millones de toneladas anuales, una planta de almacenamiento y obras en la terminal de Puerto Galván. Es una capacidad equivalente a más del doble de toda la producción actual de Cerri. La obra demandará unos cuatro años, con alrededor de 4.000 empleos directos y 15.000 indirectos durante la construcción. La operación está prevista para 2030, con exportaciones estimadas en 1.200 millones de dólares por año.
En paralelo, la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, una obra de 700 millones de dólares, sumará 14 millones de metros cúbicos diarios desde Vaca Muerta a partir del invierno de 2027. Dos de esos millones tienen como destino Bahía Blanca.
El contexto
Durante años, la discusión sobre Vaca Muerta giró alrededor de cuántos pozos se perforan. Hoy el cuello de botella está en otra parte: en cómo sacar lo que se produce, procesarlo y venderlo. Ahí es donde Bahía Blanca tiene algo que ninguna otra ciudad del país reúne en el mismo lugar: puerto de aguas profundas, polo petroquímico, ductos instalados y cuarenta años de oficio industrial.
El valor de un recurso no queda donde se extrae. Queda donde se lo transforma. Un barco que sale con gas sin procesar y uno que sale con propano fraccionado no dejan lo mismo en el territorio: el segundo supone plantas, empleo técnico, mantenimiento y proveedores locales. La inundación de 2025 mostró el tamaño de esa red. El proyecto de líquidos va a ponerla a prueba de nuevo, esta vez para crecer.
Para las pymes metalmecánicas, de servicios y de mantenimiento de la región, esa ventana se prepara ahora, no en 2030. La pregunta para Bahía Blanca no es si Vaca Muerta va a crecer. Es cuánto de ese crecimiento va a pasar por sus plantas antes de subir a un barco.
Bahía Blanca en datos
Provincia: Buenos Aires
Perfil productivo: puerto de aguas profundas, polo petroquímico, procesamiento de líquidos del gas natural
Complejo General Cerri: 47 millones de m³ diarios de capacidad y
1.095.813 toneladas anuales de producción
Peso nacional: 35 por ciento del etano y 23 por ciento del propano y butano del país
Planta Galván: 27.276 camiones y 44 buques despachados por año
Lo que viene: inversión de 1.900 millones de dólares en Bahía Blanca para una planta de fraccionamiento de 2,7 millones de toneladas anuales, alimentada por un poliducto desde Tratayén (operación prevista para 2030) |