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El miércoles 14 de octubre se celebra el Día Internacional de los Residuos Electrónicos, una fecha que pone bajo la lupa a esos pequeños y cotidianos dispositivos que, ya sea por obsolescencia o por una falla técnica, terminan olvidados en un cajón o en el contenedor negro.
Estos aparatos encierran insumos para la industria. Para recuperarlos y darles el tratamiento adecuado, la ciudad cuenta con una red de Puntos Verdes Fijos con atención personalizada y Puntos Verdes Móviles para canalizar su recepción. El objetivo es claro: rescatar sus componentes para que regresen al circuito productivo en forma de materia prima.
Los números detrás del reciclaje reflejan el potencial de esta iniciativa. En promedio, un 72 por ciento de estos dispositivos está compuesto por materiales altamente reciclables, como plásticos, vidrio y una variada gama de metales ferrosos y preciosos. A esto se le suma un 25 por ciento de elementos reutilizables, tales como cables, motores, fuentes de poder, lectoras e imanes.
El proceso no está exento de desafíos: un 3 por ciento de estos residuos corresponde a materiales peligrosos —como tubos de rayos catódicos, plaquetas de circuitos integrados, gases refrigerantes o PCB—, los cuales reciben un tratamiento especial y son confinados en rellenos de seguridad para evitar daños ambientales.
Bajo la etiqueta de RAEEs (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) entran desde un viejo celular, una computadora en desuso y sus accesorios, hasta pequeños electrodomésticos, controles remotos, cargadores e incluso juguetes electrónicos. Una larga lista de objetos cotidianos que, bien gestionados, demuestran que la tecnología también puede tener una segunda vida. |