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ADN Sur Comodoro Rivadavia  
15,8 millones de argentinos no tienen gas de red, cloacas o agua corriente

15,8 millones de personas en la Argentina viven en hogares que carecen de al menos uno de los tres servicios básicos: agua corriente, gas natural o cloacas. La cifra equivale al 52,6 por ciento de la población urbana de los 31 principales aglomerados del país y surge del informe de condiciones de vida del INDEC correspondiente al primer semestre de 2026, difundido este jueves. En términos de viviendas, el déficit alcanza al 47 por ciento de los hogares: unas 4,8 millones de casas sobre un total de 10,2 millones.

El relevamiento abarca a 30,1 millones de personas y no incluye localidades pequeñas ni zonas rurales: cubre exclusivamente los aglomerados urbanos que mide la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Aun así, la magnitud del dato muestra que el acceso a los servicios esenciales sigue siendo uno de los déficits estructurales más grandes del país y que en el último año no se detuvo: se agravó.
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Más gente sin servicios que hace un año

En el primer semestre de 2025, el 51,6 por ciento de las personas carecía de al menos uno de los tres servicios; en el mismo período de 2026 la proporción subió a 52,6 por ciento. Entre los hogares, el indicador pasó de 46,2 por ciento a 47 por ciento. El deterioro tiene un responsable casi excluyente: la menor cobertura de gas natural por redes. La proporción de personas sin conexión al gas subió de 39,2 por ciento a 40,5 por ciento y entre los hogares lo hizo de 34,3 por ciento a 35,4 por ciento.

Los otros dos servicios se movieron apenas. La falta de agua corriente se mantuvo en el 10,6 por ciento de las personas y la de cloacas pasó de 30,6 por ciento a 30,7 por ciento. En los hogares, el déficit cloacal quedó en 26,9 por ciento y la falta de agua de red bajó de 9,4 por ciento a 9,1 por ciento. El INDEC aclara que estos indicadores miden tanto la disponibilidad de infraestructura como la posibilidad concreta de hacer la conexión domiciliaria, y que las comparaciones entre años deben leerse con los márgenes de error propios de una encuesta.
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Garrafa, pozo ciego y camión aguatero: qué significa en el bolsillo

El servicio más deficitario es el gas de red: 12,2 millones de personas (40,5 por ciento) no tienen conexión y dependen de garrafas, tubos, leña, carbón o kerosene para cocinar y calefaccionarse. Le siguen las cloacas, con 9,3 millones de personas (30,7 por ciento) que usan cámaras sépticas, pozos ciegos u otras soluciones sanitarias, incluidos los hogares que directamente no tienen baño. Y el agua corriente deja afuera a 3,2 millones de personas (10,6 por ciento), que se abastecen con perforaciones, bombas, camiones aguateros, cursos naturales o agua de lluvia.

Traducido a la vida diaria, cada servicio que falta se paga dos veces: en plata —la garrafa, el tubo de gas, el aguatero, la bomba— y en tiempo, salud y riesgos sanitarios. Una familia sin red de gas pone cada mes en combustible lo que otra familia gasta en la factura, pero con menos energía por peso y más exposición al frío; un hogar sin cloacas convive con efluentes a pocos metros de la cocina. El informe no mide esos sobrecostos, pero sí cuántas personas están en esa situación y cómo se distribuyen.
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La pobreza duplica la brecha

El cruce por nivel de ingresos es el dato más filoso. Entre las personas que no son pobres, el 58 por ciento accede a los tres servicios. Esa proporción cae a 31,7 por ciento entre los pobres no indigentes y se derrumba a 19,1 por ciento entre quienes viven en la indigencia: es decir, 8 de cada 10 personas indigentes (80,9 por ciento) carecen de al menos uno de los servicios esenciales.

La desigualdad se repite servicio por servicio. La cobertura de gas alcanza al 69,1 por ciento de los no pobres, al 43,4 por ciento de los pobres no indigentes y apenas al 29,5 por ciento de los indigentes. En las cloacas, los porcentajes son 76,3 por ciento, 61,3 por ciento y 52,2 por ciento; en el agua corriente, 91,8 por ciento, 88,5 por ciento y 83,2 por ciento. El informe se conoce en un contexto en el que el 32,3 por ciento de la población está bajo la línea de pobreza —unos 15,56 millones de personas— y 3,61 millones viven en la indigencia.
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Una mitad que no se mueve desde 2023

La serie histórica del INDEC muestra que el problema es estructural: desde el primer semestre de 2023, la proporción de personas sin acceso a alguno de los tres servicios osciló entre 50,5 por ciento y 52,9 por ciento, sin perforar nunca el umbral de la mitad de la población. En los últimos tres años el país no logró que más de la mitad de sus habitantes urbanos accediera al mismo tiempo al agua de red, al gas y a las cloacas.

La lectura inversa también sirve: solo el 47,4 por ciento de las personas y el 53 por ciento de los hogares cuentan con los tres servicios. Para la mitad restante, el acceso depende de la infraestructura del barrio, de la capacidad de pagar la conexión y, en muchos casos, de la posibilidad de recurrir a un sustituto más caro. El informe del INDEC no proyecta cuánto costaría cerrar esa brecha, pero deja claro el punto de partida: más de 15 millones de personas en los principales centros urbanos del país todavía no tienen todo lo básico.
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Nota basada en El Economista y en el informe de condiciones de vida del INDEC correspondiente al primer semestre de 2026, elaborada con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.