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La Mañana Neuquén 01-04-2026 El cierre del año 2025 arroja una lectura compleja para la matriz productiva de nuestro país. El Indicador Sintético de Energía (ISE) -herramienta del INDEC que mide el desempeño del sector mediante la generación neta de electricidad, el gas para centrales y derivados del petróleo-, registró una caída interanual del 0,4 por ciento en el cuarto trimestre. Este retroceso se profundiza al observar la serie desestacionalizada, que exhibe una disminución del 1,2 por ciento respecto al tercer trimestre de 2025.
Pese a este escenario contractivo en el nivel general, la serie tendencia-ciclo muestra un ligero incremento del 0,3 por ciento, lo cual sugiere una estabilización subyacente frente a la volatilidad estacional. El ISE es fundamental porque homogeneiza distintas unidades de medida en toneladas equivalentes de petróleo (TEP), permitiendo una visión integral de la oferta energética.
Electricidad: El motor de la transición
El sector eléctrico destaca como el punto más luminoso del informe. La generación neta de energía eléctrica en el Sistema Interconectado Nacional aumentó un 4,2 por ciento interanual en el cuarto trimestre.
Este crecimiento responde a una mayor generación nuclear y renovable, sectores que consolidan su participación en la oferta total.
En contraste, la autogeneración —proceso donde el establecimiento produce electricidad como actividad secundaria— creció apenas un 0,7 por ciento.
Un dato relevante para el mercado mayorista es que la energía autogenerada despachada al MEM saltó un 15,7 por ciento, compensando la baja del 2,8 por ciento en la energía destinada al autoconsumo.
Gas y petróleo: Contrastes marcados
El segmento del gas natural atraviesa un período de contracción severa. El gas distribuido por redes (excluyendo el destinado a usinas) cayó un 8,1 por ciento en el cuarto trimestre de 2025. El informe técnico del INDEC atribuye este fenómeno a un menor volumen distribuido a usuarios industriales, lo que refleja una desaceleración en la actividad fabril.
Por su parte, los derivados del petróleo seleccionados para el cálculo del ISE mostraron una dinámica positiva con una suba del 2,5 por ciento. Dentro de este grupo, el gasoil neto de centrales eléctricas representó la principal incidencia positiva para el indicador.
Biocombustibles: Caminos divergentes
La industria de los biocombustibles muestra realidades opuestas según el origen del insumo. El biodiésel sufrió una baja en la producción del 7,6 por ciento, acompañada por un desplome del 9 por ciento en los despachos al mercado interno.
En la vereda opuesta, el bioetanol cerró el año con un crecimiento del 6,8 por ciento en su producción total. Este impulso proviene mayoritariamente del bioetanol de caña, que disparó su rendimiento un 16,4 por ciento, mientras que el bioetanol de maíz aportó un modesto incremento del 0,7 por ciento. Los despachos internos de este combustible subieron un 2 por ciento.
Expectativas 2026: Apuesta firme por la inversión
Pese a la ambigüedad de los indicadores actuales, el empresariado mantiene una visión constructiva para el inicio de 2026. Según la encuesta cualitativa, el 100 por ciento de las firmas gasíferas y el 84,6 por ciento de las petroleras prevén realizar inversiones durante el primer trimestre. Los fondos se orientarán a mejorar la calidad del servicio y ampliar la capacidad de producción.
En cuanto a la demanda interna, el 75,0 por ciento del sector gasífero espera estabilidad, mientras que en electricidad un 33,3 por ciento de las empresas anticipa un aumento en el consumo.
Fuente: INDEC con datos de ENARGAS, CAMMESA y la Secretaría de Energía. |
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