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Clarín 12-06-2026 Durante años, la eficiencia energética fue un atributo valorado principalmente por quienes tenían una fuerte conciencia ambiental. Pero en una Argentina actual con tarifas más altas y menos subsidios, empieza a convertirse en una cuestión económica a tener en cuenta.
Estos cambios macro influyen en que cada vez más desarrolladoras incorporen tecnologías y sistemas que buscan reducir estos costos. Según especialistas, las expensas vinculadas al consumo energético pueden reducirse entre un 20 por ciento y un 40 por ciento, mientras que algunos proyectos con generación solar logran ahorros de hasta un 60 por ciento o 70 por ciento en el gasto.
Sin embargo, todavía existen pocos estudios sistemáticos sobre el desempeño real de este tipo de edificios en Argentina, por lo que los porcentajes de ahorro pueden variar significativamente según la ubicación, el diseño constructivo, el nivel de ocupación y los hábitos de consumo de los usuarios.
La pregunta es cuánto se puede ahorrar realmente y si vale la pena pagar más por una vivienda diseñada bajo estos estándares. Los especialistas coinciden en que la inversión inicial es mayor, aunque sostienen que el ahorro posterior permite recuperar parte de ese diferencial en el mediano plazo.
En este sentido, una de las certificaciones más difundidas es LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), uno de los sistemas de evaluación de edificios sustentables más utilizados del mundo. Este sello, otorgado por el Green Business Certification Inc. (GBCI), proporciona un marco para diseñar construcciones más eficientes, saludables y rentables, y evalúa aspectos que van desde el ahorro de agua y energía hasta la calidad del aire interior y la selección de materiales.
Entre sus principales beneficios se destacan reducciones de residuos de hasta un 90 por ciento, ahorros de agua de entre un 30 por ciento y un 50 por ciento y mejoras significativas en la eficiencia energética. Además, LEED ofrece la certificación LEED Zero, un reconocimiento específico para proyectos que logran un balance neto cero en áreas clave.
En el mercado inmobiliario actual, el término "sustentable" suele utilizarse de manera amplia, pero el concepto Net Zero Energy (NZE) establece un estándar técnico mucho más exigente. Un edificio Net Zero debe demostrar que la energía que genera in situ, o compensa, es igual o mayor a la que consume durante un año completo de operación.
Edificio Lex Tower, ubicado sobre Av. Corrientes al 1400.Edificio Lex Tower, ubicado sobre Av. Corrientes al 1400.
Según Hugo Koifman, CEO de Branson Real Estate, la diferencia es clara: “Un edificio sustentable es un concepto mucho más amplio y difuso, sin métricas energéticas concretas; hoy es casi un término de marketing. La diferencia clave es que Net Zero exige un balance energético anual demostrable”.
¿Existe estos edificios en Argentina? Los especialistas coinciden en que el país se encuentra mayoritariamente en una etapa nZEB (Nearly Zero Energy Building), es decir, de consumo casi nulo. Ramiro Álvarez, gerente regional de Narvaez Inmobiliaria, explica que “existen proyectos muy eficientes, pero todavía son pocos los que logran compensar el 100 por ciento de su demanda energética de manera constante”.
Los casos más avanzados se encuentran hoy en edificios corporativos de Puerto Madero y el corredor norte del Gran Buenos Aires, además de plantas industriales y proyectos residenciales disruptivos, como Casa Estomba, en Villa Urquiza, la primera vivienda de la Ciudad de Buenos Aires con certificación Low Energy Building bajo estándar Passivhaus.
La "piel" del edificio: tecnología para reducir antes que generar
Cuánto más cuesta y cuánto se ahorra
Expensas: hasta 40 por ciento menos.
Proyectos solares: hasta 70 por ciento menos en gasto energético.
Sobrecosto de construcción: entre 3 por ciento y 8 por ciento en proyectos LEED Gold.
Repago estimado: entre 4 y 12 años.
Valor de reventa: entre 10 por ciento y 20 por ciento superior.
Para alcanzar la autonomía energética, la clave no reside únicamente en instalar paneles solares, sino en reducir drásticamente la demanda previa del edificio.
La arquitecta Adriana López, jefa de grandes obras de Muchtek y especialista en eficiencia energética, advierte que la envolvente térmica es el corazón de la estrategia: “Aproximadamente el 35 por ciento de las pérdidas energéticas de una vivienda se producen a través de ventanas ineficientes”.
En este sentido, las aberturas de PVC con doble (DVH) o triple vidriado hermético (TVH) resultan fundamentales para reducir las pérdidas de energía y evitar puentes térmicos.
Más allá de las ventanas, tecnologías como las bombas de calor (heat pumps) son esenciales en climas templados como el de Buenos Aires, ya que pueden generar entre 3 y 5 kWh de calor o frío por cada kWh eléctrico consumido.
Además, la incorporación de ventilación mecánica controlada con recuperación de calor y sistemas de gestión inteligente (BMS) permite que la eficiencia no dependa únicamente de la generación, sino también de consumir mucho menos desde el diseño mismo del proyecto.
Un ejemplo emblemático es Lex Tower, que cuenta con certificación LEED Gold e incorpora un diseño de alta performance, techos verdes y materiales regionales para reducir su impacto ambiental.
Antes que generar energía, los proyectos eficientes buscan evitar pérdidas: las ventanas son uno de los puntos críticos de una vivienda.Antes que generar energía, los proyectos eficientes buscan evitar pérdidas: las ventanas son uno de los puntos críticos de una vivienda.
¿Bajan las expensas? El ahorro real en el bolsillo del propietario
Uno de los mayores atractivos de estos desarrollos es el impacto directo en los costos de mantenimiento.
Según Álvarez, dependiendo de la escala del proyecto, las expensas vinculadas al consumo energético de áreas comunes —como ascensores e iluminación— pueden reducirse entre un 20 por ciento y un 40 por ciento.
Koifman aporta cifras aún más alentadoras para proyectos con alta cobertura fotovoltaica: “Con una cobertura del 80 por ciento al 100 por ciento, las reducciones pueden llegar al 60 por ciento o 70 por ciento en el ítem energía de las expensas”.
A pesar de ello, el repago de la inversión para el propietario puede acelerarse en un contexto de subas tarifarias. “El repago vía ahorro en servicios varía entre 7 y 12 años en escenarios conservadores, y puede bajar a entre 4 y 6 años si se aceleran las subas tarifarias”, señala Koifman.
En el mercado de reventa, Álvarez destaca que estas propiedades pueden alcanzar valores entre un 10 por ciento y un 20 por ciento superiores a los de las construcciones convencionales, lo que ayuda a absorber el costo adicional de construcción. |
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