| |
Ambito Financiero 15-01-2026 Noruega se prepara para redefinir el rumbo de su industria de petróleo y gas. El gobierno anunció que en 2027 enviará al Parlamento un documento estratégico -un libro blanco- que fijará las bases de la política energética para los próximos años, con foco en fomentar la perforación, garantizar el acceso a nuevas áreas de exploración y evitar una caída abrupta de la producción hacia el final de esta década y la siguiente.
“La industria del petróleo y el gas es de crucial importancia para Noruega y debe desarrollarse, no eliminarse gradualmente”, afirmó el primer ministro Jonas Gahr Støre, dejando en claro que Oslo apuesta a sostener su principal fuente de ingresos y uno de los pilares de su economía. Según indicó Reuters, el Ministerio de Energía detalló que el documento incluirá un diagnóstico del estado actual del sector y evaluará opciones de política clave para asegurar producción a partir de la década de 2030.
Informate más
Abás Tanus Mafud es el actual coordinador de Relaciones Gubernamentales en Rio Tinto Lithium.
Otro directivo de Rio Tinto asume la presidencia de la Cámara Minera de Catamarca
El Tratado de Versalles fue el acuerdo de paz que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial en 1919.
Venezuela, Trump y el riesgo de repetir Versalles: una advertencia desde el derecho internacional
Los números explican la urgencia. Noruega produce alrededor del 2 por ciento del petróleo mundial y, tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, se convirtió en el mayor proveedor de gas natural de Europa.
Sin embargo, los pronósticos oficiales muestran que, si bien la producción offshore se mantendrá prácticamente estable en 2026, comenzará a descender gradualmente a partir de 2027, a medida que se agotan los grandes campos.
Para este año se espera una producción cercana a 4,1 millones de barriles equivalentes de petróleo por día (boed), que caería a menos de 3,5 millones de boed en 2030.
A este escenario se suma una desaceleración de las inversiones. La Dirección Noruega de Offshore (NOD) anticipa que el gasto total -incluida la exploración- alcanzará 256.000 millones de coronas noruegas (u$s25.500 millones) en 2026, por debajo de los 275.000 millones del año pasado en términos reales (u$s27.310 millones), y descenderá a 209.000 millones en 2030 (u$s20.755 millones), un recorte del 24 por ciento.
“La meseta de producción durará hasta 2027 y luego comenzará a disminuir gradualmente”, advirtió Torgeir Stordal, director del organismo regulador.
El cambio también impacta en la cadena de proveedores. Con el cierre de grandes desarrollos, el portafolio se orienta a proyectos más pequeños y desarrollos submarinos, en lugar de nuevos megaproyectos independientes. “Habrá menos desarrollos autónomos y muchas más interconexiones submarinas, lo que afectará a la industria de suministro”, explicó Stordal, en referencia a un ajuste que ya se traduce en recortes de personal en algunas empresas.
En gas natural, Noruega mantendrá un rol clave en el corto plazo. La producción alcanzaría 123.100 millones de metros cúbicos (bcm) en 2026, equivalente a 2,1 millones de boed, por encima de 2025, aunque aún por debajo del récord de 124,2 bcm de 2024. En petróleo, en cambio, se prevé una leve baja a 2 millones de barriles diarios, desde 2,04 millones del año pasado, el nivel más alto desde 2009.
Con este master plan energético, Noruega busca enviar una señal clara a la industria: sin nuevas áreas de exploración y sin incentivos a la perforación, la caída de producción es inevitable. El desafío será equilibrar esa estrategia con los compromisos climáticos, en un país que sigue siendo referencia global tanto en energía fósil como en transición energética. |
|