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Agencia Farco 04-03-2026 La Junta de Riego local logró ordenar la distribución del agua en 40 kilómetros de acequias para 216 regantes en un contexto de escasez de agua en el dique El Cajón
*Por Violeta Collado para CDM Noticias y La Tinta , en el marco del proyecto «Volvé Aromito». Fotos: María Eugenia Marengo
La localidad de San Marcos Sierras, ubicada en el noroeste de la provincia de Córdoba, tiene un sistema de acequias que es anterior a la conformación del pueblo. Fue clave en épocas de producción intensiva de frutas y verduras, y cuando llegaron los nuevos pobladores en busca de una alimentación más sana, el sistema se mantuvo activo. Pero con el tiempo, el crecimiento del turismo, las crisis económicas y las sucesivas sequías fueron desplazando la producción. El entramado de canales comenzó a desordenarse. Las calles se inundaban, el agua se perdía y los conflictos entre vecinos se multiplicaban. Justo antes de la pandemia, el municipio convocó a los regantes a organizarse. Así nació la Junta de Riego «San Marcos Riega», una experiencia que hoy cumple seis años y que logró poner en hora un sistema que funcionaba con lógica de boletos manuales y comunicaciones de boca en boca.
«Lo primero que hicimos fue armar grupos de comunicación y dividirlos por zonas, por las bandas, y eso trajo mucho orden, porque la comunicación en definitiva es casi lo más importante», explicó Catalina Göbel, integrante de la Junta. Pero la organización no se limitó a la mensajería. Empezaron por entender los saberes de los llaveros, los históricos cuidadores de las acequias, y sobre esa base, perfeccionaron el sistema. El mayor logro y, a la vez, un desafío permanente fue recuperar el rol de los regantes como sujetos activos del sistema, en una trama social muy heterogénea donde hoy hay más de 200 regantes estables a pesar de la crisis hídrica.
Recuperar el sistema implicó también salir a buscar tramos de acequias que habían quedado abandonados. «Uno de nuestros objetivos también es ser equitativo, no por vivir lejos no vas a tener agua, si es que ahí hubo una acequia», explicó Marisa Breit, también integrante de la Junta. «Hubo que volver a armar acequias antiguas que existían pero que estaban muy abandonadas».
Recuperar el sistema implicó también salir a buscar tramos de acequias que habían quedado abandonados. «Uno de nuestros objetivos también es ser equitativo, no por vivir lejos no vas a tener agua, si es que ahí hubo una acequia», explicó Marisa Breit, también integrante de la Junta. «Hubo que volver a armar acequias antiguas que existían pero que estaban muy abandonadas».
Julio Tulián, «llavero» de las acequias
En ese proceso, encontraron tanto adhesiones como resistencias. «Tenemos dos cosas ahí, una a favor, que es esto de que el agua es vida, y el agua cuando llega a propiedades es como una maravilla, es decir, no hay quien no se emocione cuando le entra agua a la propiedad, porque ya los pájaros, todo empieza a tomar otra forma, empieza como a tomar vida. Y lo negativo es que entras en propiedad privada, entonces en esa tensión, el agua que es un bien común y la propiedad que es privada, ahí empiezan los conflictos».
El desafío más grande no fue la logística interna ni los límites de los terrenos, sino el agua disponible. El dique El Cajón, ubicado en Capilla del Monte, alimenta todo el sistema y muestra niveles críticos desde hace tres años. En 2022 arrancó con 28 metros de altura; hoy ronda los 24 metros y no logra recuperarse ni siquiera con las lluvias. «El dique El Cajón se abastece del río Dolores, que actualmente trae muy poco caudal, y que también tiene que ver con el crecimiento poblacional de las localidades aguas arriba. Si bien el año pasado la mayoría de los diques de la provincia se recuperaron porque hubo muy buenas lluvias, el dique El Cajón no se recuperó», detalló Breit. |
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