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Tendencia de noticias 27-04-2026 El sector productivo de Tucumán se encuentra en estado de máxima alerta ante un escenario de desabastecimiento energético que podría derivar en una inactividad casi total durante los meses de invierno. Esta inquietud, canalizada por la Unión Industrial de Tucumán (UIT), nace de la imposibilidad de contar con el gas de Vaca Muerta debido a las severas demoras en la finalización de la reversión del Gasoducto Norte, un proyecto que, pese a haber sido anunciado como inaugurado, conserva tramos vitales paralizados. Ante este "cuello de botella", la única alternativa para evitar el colapso es el retorno a la importación de fluido desde Bolivia y la compra de barcos de Gas Natural Licuado (GNL) a precios internacionales que hoy se consideran fuera de escala para la economía local.
El núcleo del problema reside en que la denominada “Reversión del Gasoducto Norte” no fue terminada, lo que impide sustituir el declinante gas boliviano con la producción récord de Neuquén. Aunque el 4 de noviembre de 2024 el Gobierno anunció la inauguración del proyecto, fuentes del sector advierten que hoy “todavía falta completar más de un cuarto de la obra”. Específicamente, resta concluir el cambio de sentido de flujo en cuatro plantas compresoras (Lavalle, Lumbreras, Deán Funes y Ferreyra) que permitirían elevar la capacidad de transporte de 15 a 19 millones de metros cúbicos diarios.
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La parálisis actual responde a un conflicto financiero con la contratista Esuco, que detuvo las tareas por falta de pago de una deuda que asciende a los 42.000 millones de pesos por certificados de obra vencidos. Esta ineficiencia estatal resulta paradójica en términos económicos: finalizar la obra cuesta unos USD 740 millones, mientras que solo en este invierno se gastarán USD 1.200 millones en barcos regasificadores para suplir la falta de infraestructura.
El grito de alerta de la industria tucumana
Para las fábricas del NOA, el impacto de este retraso no es solo una cuestión de cuentas nacionales, sino de supervivencia operativa. La UIT calificó la situación de “extrema vulnerabilidad energética”, señalando que las disposiciones nacionales obligan a la distribuidora local (Naturgy NOA) a recortar sus contratos de transporte firme en un 35 por ciento.
El costo de las alternativas de importación es el otro factor de alarma. Debido a la inestabilidad en Medio Oriente, el precio del GNL saltó a valores de entre 24 y 27 dólares por millón de BTU, lo que representa “más de seis veces el precio del gas residencial sin subsidio”. Según manifestaron los industriales en su misiva al Ejecutivo provincial, “este nivel de costos resulta claramente prohibitivo y pone en riesgo la continuidad de la actividad industrial”, dado que el gas es un “insumo esencial e insustituible para numerosos procesos industriales en Tucumán”. |
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