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Clarín 02-06-2026 Luego de varias horas de tensión, esta tarde se levantó el sorpresivo paro en la Línea C del subte porteño que complicó el traslado de miles de pasajeros este lunes por la mañana. La medida de fuerza había generado serias complicaciones y largas filas para abordar colectivos, especialmente en la zona de la estación Constitución, donde confluyen miles de usuarios que llegan desde el conurbano sur. Con la normalización del servicio, se espera que el flujo de pasajeros se regularice paulatinamente tras el caos de las primeras horas del día.
Los metrodelegados justificaron la medida para visibilizar el reclamo por el asbesto en los trenes. "Paro de subte: no a los trenes con asbesto", fue la consigna en carteles pegados en las entradas al subte.
La medida fue anunciada durante la noche del domingo por la Asociación de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), y sorprendió a los usuarios que utilizan la línea diariamente.
Estación Constitución. Paro línea C. Foto: Luciano Thieberger. Estación Constitución. Paro línea C. Foto: Luciano Thieberger.
Durante la medida, el secretario general del gremio, Néstor Segovia, publicó un comunicado donde decía que “la empresa no cumple con el acuerdo firmado en el acta del 31 de mayo de 2024, donde los coches Nagoya 5000 con asbesto ya no estarían en circulación para esta fecha”.
"La empresa no dice que hoy vencía una formación y que ya no tendría que laburar más, y que tendríamos que estrenar coche nuevo para que los pasajeros viajen sin asbesto", expresó Segovia.
Además, sostuvo que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires escuchó el reclamo que los gremialistas vienen realizando desde hace tiempo y sacó 400 toneladas del material tóxico.
Interrupción de la línea C subte por reclamo gremial. Foto: Luciano Thieberger.Interrupción de la línea C subte por reclamo gremial. Foto: Luciano Thieberger.
Este lunes al mediodía los metrodelegados se reunieron con funcionarios de la Subsecretaria de Trabajo y pudieron solucionar el conflicto. Emova, que amenazó con descontar el día a los huelguistas, había expresado "su preocupación por este tipo de acciones sindicales que perjudican directamente a los usuarios". Y agregaron: "La compañía ratifica que continúa trabajando desde 2018 en el plan integral de desasbestizado en todo el ámbito de la Red, incluida la flota Nagoya, en la que se han realizado trabajos de oclusión de acuerdo a las normas existentes y en conformidad con los sindicatos, con aprobación de las autoridades laborales, la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y SBASAU".
Además, afirmaron que "se continúa monitoreando y que el ámbito del subte cumple con las condiciones exigidas por las normas que regulan la seguridad en el trabajo en base a estándares científicos y técnicos. Prueba de ello son las más de 5.000 mediciones realizadas sobre la calidad del aire en todas las áreas de trabajo, que arrojan resultados muy por debajo de los considerados adecuados para la salud en su totalidad. Las mediciones se realizan constantemente y están a cargo de instituciones y laboratorios validados".
#LíneaC
- Servicio interrumpido por medida de fuerza gremial. 05:31
— Emova - Concesionario del Subte de Buenos Aires (@Emova_arg)
June 1, 2026
Reacción de los pasajeros durante el paro
La interrupción del servicio tomó por sorpresa a los usuarios, quienes se iban enterando de la medida de fuerza a medida que bajaban a las estaciones o intentaban realizar combinaciones con otras líneas. Como era de esperarse, las expresiones de fastidio y frustración no tardaron en aparecer entre los afectados que debieron cambiar sus planes sobre la marcha.
"Siempre lo mismo esto del subte. Juegan con la gente. Estoy podrido", comentó Carlos visiblemente molesto mientras subía las escaleras de la estación Constitución tras chocar con la realidad del servicio interrumpido. Una situación similar se vivió en las estaciones de combinación con la línea A, como Lima y Avenida de Mayo, en la línea A, o Carlos Pellegrini y 9 de Julio, donde se vincula con la B y la D. Allí se encontraba Fernando, quien cargaba una bolsa grande y relató su odisea: "Vengo de Urquiza, tengo que tomarme el Roca para ir a Wilde, pero ahora no sé cómo llegar a Constitución. ¿Se les ocurre parar justo hoy?". A pesar del enojo, cerró con ironía: "Argentina, no lo entenderías", y se alejó buscando alternativas.
Marina fue otra de las tantas víctimas de esta medida de fuerza inesperada. Viaja diariamente desde el norte de la Ciudad y trabaja en los alrededores de Constitución, por lo que el corte de la Línea C alteró por completo su rutina. "Esto me arruina el día, porque tengo ahora que tomarme el colectivo 70, tardo mucho más para llegar y eso ya me pone de mal humor", explicó resignada ante las demoras inevitables que iba a sufrir para llegar a su puesto de trabajo.
Estación Constitución. Paro línea C. Foto: Luciano Thieberger. Estación Constitución. Paro línea C. Foto: Luciano Thieberger.
¿Qué dice la nueva ley para el transporte?
La reforma laboral introducida por el gobierno de Javier Milei regula estrictamente las medidas de fuerza en el transporte público al categorizar a los trenes y subtes como Actividades de Importancia Trascendental, un escalón justo por debajo de los servicios considerados "esenciales" (como los aviones o la salud). Aunque la denominación técnica sea distinta, el impacto práctico es contundente: ante cualquier convocatoria de paro, los gremios del transporte terrestre y subterráneo están obligados por ley a garantizar una guardia mínima de al menos el 50 por ciento de la actividad normal (frente al 75 por ciento exigido a los esenciales), lo que prohíbe los paros totales o sorpresivos y prevé sanciones directas si no se cumple con dicha frecuencia.
Interna con la UTA
Los metrodelegados acostumbran hacer este tipo de paros sorpresivos. Su forma de proceder en estos conflictos genera una interna gremial entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y ellos. Este tensa relación es un conflicto histórico por la representación y las cajas sindicales del transporte subterráneo que lleva casi dos décadas. El quiebre definitivo se consolidó entre 2008 y 2010, cuando delegados del subte, de perfil más combativo y vinculados a sectores de izquierda o al kirchnerismo, decidieron abrirse de la UTA tradicional —gremio mayoritario conducido históricamente por Roberto Fernández y enfocado en los colectivos— acusándolos de ser una conducción burocrática y ajena a la realidad del sector.
Desde entonces, el conflicto osciló entre batallas en el Ministerio de Trabajo y la Justicia por la obtención de la "personería gremial" (el derecho exclusivo a negociar paritarias y administrar la obra social) y medidas de fuerza en las vías que dejan a los pasajeros en el medio; de hecho, mientras que los metrodelegados cuentan con el apoyo mayoritario en las bases de los talleres y andenes del subte, la UTA retiene el reconocimiento institucional de la CGT.
SC |
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