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Diario San Rafael 02-10-2026 La modificación a pedido del Gobierno de Javier Milei del régimen de zonas frías y la reducción del universo de beneficiarios que abarca a la provincia de Mendoza, generará un impacto directo y drástico en los bolsillos de los usuarios, duplicando el valor de las facturas para quienes pierdan el subsidio. En diálogo con FM Vos (94.5), el abogado especialista en defensa del consumidor Mario Vadillo analizó las consecuencias de esta medida, la falacia discursiva sobre el supuesto aporte del Estado nacional, el proporcional del recargo tarifario que se cobra en las boletas y los futuros reclamos administrativos y judiciales para evitar abusos con el fondo fiduciario.
La verdad sobre el financiamiento y el fin de la ampliación federal
Vadillo explicó que la herramienta de zonas frías no se sustentaba en un subsidio directo del Estado nacional, sino en un sistema solidario de compensación financiado por los propios usuarios a través de un recargo en las facturas, mecanismo que tras la ampliación incorporó una buena parte del país pero que ahora se retrotrae a su esquema original, perjudicando severamente a regiones que soportan bajas temperaturas.
«Lo que decía el gobierno de que el Estado nacional subsidiaba la zona fría es mentira; la ley establece un sistema donde, con un recargo de hasta el 7,5 por ciento, los usuarios de distintas partes del país colaboraban a compensar las facturas para que no fuera imposible vivir en zonas de mucho frío», expuso claramente.
«El régimen ampliado en su momento incorporó a provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe desvirtuando el sistema original que protegía a la Patagonia y Malargüe; ahora se vuelve a esa estructura anterior, dejando a Mendoza frente a facturas que hoy son completamente impagables en relación con los ingresos reales», comentó de forma breve, pero clara.
Impacto en los salarios, pérdida del beneficio y aumento del 100 por ciento
Más adelante, el especialista advirtió que la quita del 50 por ciento de descuento que percibían los sectores de menores ingresos significará una duplicación automática en el monto a abonar, afectando de manera crítica a trabajadores estatales, docentes y celadores frente a un contexto climático riguroso.
«Todas aquellas personas que ganan menos de un millón y medio de pesos y hoy accedían al 50 por ciento de descuento verán aumentar su factura un 100 por ciento, pagando el total del servicio», alertó.
«Si una familia tenía una boleta de 110.000 pesos, se le irá a 220.000 pesos más el recargo del 7,5 por ciento; esto representa un costo enorme para un salario actual donde un docente gana poco más de un millón cien mil pesos, y ni hablar de un celador, en una zona donde estamos en plena primavera con temperaturas de seis grados y nieve en la cordillera», planteó. |
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