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Castellanos 31-03-2026 Por Nicolás Bordon- La escena se repite en distintas ciudades del país, pero en Rafaela adquiere una intensidad particular. Conductores que se cruzan en la calle, pasajeros que eligen según el precio, y un Estado que analiza opciones para ordenar una transformación que ya está en marcha. Lo que comenzó como una discusión técnica en el Concejo Municipal hoy se consolidó como un conflicto social abierto: ¿cómo regular lo nuevo sin destruir lo existente?
En el centro de la escena aparece la aplicación DiDi, que en pocos meses logró alterar de manera profunda el sistema de transporte urbano. Pero también emergen, con fuerza, las consecuencias de esa irrupción: caída de ingresos, competencia desigual y un marco normativo que, según coinciden todos los actores, no está funcionando.
Remiseros reclaman por más controles
La posición de los remiseros es clara, consistente y sostenida en el tiempo: no se oponen a la existencia de las aplicaciones, pero exigen que se cumpla la ordenanza vigente.
El reclamo central gira en torno a la falta de controles. Según manifestaron ante el Concejo, mientras ellos cumplen con licencias profesionales, seguros específicos y cargas tributarias, los conductores de aplicaciones operan sin esas exigencias, generando lo que definen como una «competencia desleal».
La preocupación no es solo normativa, sino económica y social. La caída del trabajo ya es tangible. «Nuestros ingresos están muy graves hoy», señalaron, describiendo un escenario donde sostener la actividad se vuelve cada vez más difícil.
A esto se suma una advertencia de fondo: el riesgo de precarización generalizada. En palabras de uno de los trabajadores, permitir este esquema podría empujar a todo el sector hacia ingresos insuficientes para sostener un vehículo y una familia.
El planteo, en definitiva, no busca eliminar a DiDi, sino equiparar condiciones. «Que trabajen, pero bajo las mismas reglas», sintetiza una consigna que se repite en cada intervención.
Conductores de DiDi piden por una nueva regulación
Del otro lado, los conductores de aplicaciones construyen un relato completamente distinto. Para ellos, DiDi no es un problema, sino una solución.
Muchos llegan a la plataforma tras haber quedado fuera del mercado laboral formal. En ese contexto, la aplicación aparece como una alternativa concreta de subsistencia. «Es una salida laboral. Me permite pagar el alquiler y vivir sin pedir ayuda», explicaron.
Pero el punto más relevante de su postura es conceptual: no se reconocen como trabajadores del mismo tipo que los remiseros. Se definen como independientes y desde allí rechazan que se les exijan las mismas condiciones regulatorias.
Incluso plantean que la ordenanza vigente es inaplicable a su actividad y piden directamente su modificación. En ese marco, proponen un esquema propio: registro específico, identificación mediante QR y eventualmente el pago de un canon municipal, pero sin replicar el modelo tradicional.
También destacan un cambio estructural en la demanda. Según sus estimaciones, la cantidad de viajes creció exponencialmente con la llegada de la aplicación, ampliando el acceso al servicio para sectores que antes no lo utilizaban.
Trabajo, plataformas y el dilema de la modernidad
El conflicto entre remiseros y conductores de aplicaciones no es solo local ni coyuntural. Es, en esencia, una expresión de un cambio más profundo en la organización del trabajo.
El sociólogo Guy Standing, en «El precariado: una nueva clase social» (2011), describe cómo las economías contemporáneas generan formas de empleo más flexibles, pero también más inestables, donde la seguridad laboral cede frente a la autonomía individual. En Rafaela, esa tensión se vuelve visible: mientras unos defienden derechos adquiridos, otros encuentran en la precariedad una puerta de entrada al trabajo.
A su vez, Zygmunt Bauman, en «Modernidad líquida» (2000), plantea que las estructuras sólidas (como los sistemas laborales tradicionales) se diluyen frente a dinámicas más cambiantes e imprevisibles. Las aplicaciones de transporte son, quizás, uno de los ejemplos más claros de esa transformación. |
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